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La educación en tiempos de crisis

Education-in-times-of-crisisTras los recientes terremotos de Nepal, alumnos y profesores del Colegio Internacional Nido de Águilas y el Santiago College de Chile reflexionan sobre el terremoto que asoló el país en 2010. Le han contado a la revista IB World cómo consiguieron garantizar la educación durante este período de incertidumbre y trabajaron juntos para ayudar a reconstruir las comunidades locales.

El domingo 31 de mayo de 2015, 14.000 alumnos de Nepal volvieron al colegio después de que sus aulas quedaran destruidas como consecuencia de dos grandes terremotos que devastaron el país. Hubo más de 8.600 víctimas mortales, y miles de personas se quedaron sin hogar como consecuencia de los dos terremotos de magnitud 7,8 y 7,3 que sacudieron la zona el 25 de abril y el 12 de mayo, respectivamente.

El Gobierno nepalí quería que los niños regresaran a clase lo antes posible como forma de volver a la normalidad. Puesto que la reconstrucción de los edificios tardará algún tiempo, los alumnos estudian actualmente en aulas temporales fabricadas con bambú, madera, acero o tela, tras pasar cinco semanas en centros de aprendizaje temporales.

Actualmente, los alumnos están utilizando materiales de aprendizaje y kits para la primera infancia suministrados por UNICEF y otros miembros de Global Partnership for Education. Más de 32.000 aulas quedaron destruidas, y todavía hay 985.000 niños que no han podido regresar al colegio.

Esta situación le trae muchos recuerdos a Nicole L’Huillier, una alumna del Programa del Diploma del IB del Santiago College de Santiago (Chile). Nos ha contado cómo vivió el terremoto de Chile de febrero de 2010 (de magnitud 8,8 en la escala Richter), que afectó a dos millones de personas.

“Aunque el número de víctimas fue mayor en Nepal que en Chile, nos inundaron los recuerdos, el dolor y la empatía. En mi experiencia, no me había sentido tan pequeña, insignificante y asustada en toda mi vida como durante aquel terremoto”.

“Recuerdo cómo me desperté durante la noche sin tener ni idea de lo que estaba pasando. Lo único que veía eran cosas cayendo a mi alrededor. Realmente pensaba que era el fin del mundo. Fueron tres minutos eternos”.

“Después del terremoto, no sabía lo que había sucedido. Por suerte, mi familia y mis amigos estaban sanos y salvos. Lo único que podíamos hacer era ayudar a aquellos que no habían tenido tanta suerte”.

“Uno de los valores más importantes que todos los programas del IB transmiten a través del perfil de la comunidad de aprendizaje del IB es la solidaridad. Es algo que nos han enseñado a lo largo de los años en el colegio y es precisamente en estas situaciones de caos e incertidumbre cuando podemos apreciar la buena voluntad, la solidaridad y la empatía de nuestra comunidad”.

“Como colegio, organizamos rápidamente a los padres para conseguir alimentos y mantas durante una semana”, recuerda Peter Barnett, director del segundo ciclo de secundaria del Santiago College. “El gimnasio estaba lleno de alimentos no perecederos, artículos de higiene, mantas y ropa de cama para enviar a Curanipe, la ciudad a la que destinamos nuestra ayuda humanitaria. Ayudé a distribuir los suministros con cuatro profesores más”.

“Nuestros alumnos de los años 11 y 12 viajaron a Cauquenes, donde cientos de casas habían quedado reducidas a escombros. Pasaron varios días allí, trabajando de sol a sol para construir refugios y preparar comidas. Incluso durmieron en suelos de cemento”.

“Para muchos alumnos, fue el momento más decisivo de su vida. Muchos de ellos se unieron a Un techo para Chile o Levantemos Chile, dos organizaciones que trabajan para mejorar la calidad de vida de los chilenos”.

Pero para algunos, esto no era suficiente, recuerda Nicole: “Creo que todavía no nos hemos recuperado completamente del temblor que estremeció a nuestro país aquella noche. Muchas familias perdieron todo lo que tenían”.

Barnett coincide en que las cosas nunca volverán a ser lo que eran. Añade: “Tuvimos que cambiar los viajes educativos al aire libre durante algunos años porque los padres temían que se produjeran réplicas mientras los alumnos acampaban”.

El Santiago College tuvo que retrasar el inicio del año académico una semana para garantizar que el edificio no presentara ningún riesgo. El Colegio Internacional Nido de Águilas de Santiago, que ofrece el Programa del Diploma del IB, también permaneció cerrado una semana. Los alumnos y los profesores no pudieron disponer de los recursos de la biblioteca durante otros tres meses, porque el techo de la mediateca se había derrumbado.

La directora de la mediateca de secundaria, Linda Strauss, declara: “Era muy triste tener que prohibir la entrada a los alumnos y los profesores y no poder compartir los recursos que normalmente podrían utilizar. Y más triste todavía era tener una biblioteca vacía durante tanto tiempo”.

Durante este período, los alumnos utilizaron el material que había en clase, recursos en línea y libros de texto para realizar sus trabajos.

Tanto alumnos como profesores participaron en la reparación de la biblioteca. Una vez reconstruido el techo, los alumnos del Programa del Diploma del IB trabajaron durante los fines de semana para ayudar a colocar nuevamente los libros en las estanterías como parte de su programa de CAS.

“Los alumnos invirtieron todo un fin de semana en volver a colocar los libros en las estanterías”, recuerda Strauss. “Cuando hablé con los alumnos sobre el proyecto, recuerdo que pensé que quizás unos seis de ellos nos ayudarían, pero aparecieron más de 15”.

El colegio también ayudó a la comunidad: “Los alumnos y los profesores ayudaron a reconstruir casas en las áreas más afectadas de la ciudad”, afirma Strauss. “Toda la comunidad del Nido aportó su granito de arena para recoger ropa, medicamentos y mantas, y distribuirlos entre las áreas más perjudicadas del país”.

“Los colegios son instituciones muy adecuadas para canalizar la ayuda humanitaria, y los alumnos están verdaderamente dispuestos a participar y ayudar”, afirma Barnett. “La empatía que se genera en estas situaciones es una manifestación maravillosa de nuestro mundo globalizado y representa la máxima expresión de la mentalidad internacional”.


 

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