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Cómo Marvin Gaye y Nikki Giovanni ayudan a mis alumnos a discutir sobre la violencia racial

Este interesante e inspirador artículo fue redactado recientemente por Colin Pierce, profesor de lengua y coordinador del Programa del Diploma del IB del Rainier Beach High School de Seattle. PBS.org lo publicó en Teachers’ Lounge(en inglés) el 25 de junio de 2015.

Asheesh Misra, responsable de programa del IB para el proyecto “Bridging the Equity Gap” (reducir la brecha de la equidad) de EE. UU., decidió compartir la historia en la sección “E2 Excellence and Equity” del blog de la comunidad del IB. Las publicaciones de E2 presentan un diálogo entre los educadores del IB y los equipos directivos de los colegios sobre cómo preparar a los alumnos con escasa representación para tener éxito en el aprendizaje durante toda la vida. 

Los participantes se reúnen en un evento de difusión comunitaria en el Rainier Beach High School de Seattle. Colin Pierce declaró que los eventos ofrecen un espacio para discutir los problemas de la comunidad, incluido el impacto nacional de la violencia racial. (Fotografía cedida por Mike Fritz)

Los participantes se reúnen en un evento de difusión comunitaria en el Rainier Beach High School de Seattle. Colin Pierce declaró que los eventos ofrecen un espacio para discutir los problemas de la comunidad, incluido el impacto nacional de la violencia racial. (Fotografía cedida por Mike Fritz)

—Tengo miedo —dijo la hermana de Will—. Tengo miedo por él, porque no sé qué pasaría si tuviera un enfrentamiento con la policía. ¿Qué vería el policía y cómo reaccionaría?

Parpadeó y dos enormes lágrimas se derramaron por sus mejillas. Miró a su hermano, un chico alto de rasgos dulces que juega como defensa y es alumno de segundo año de secundaria en mi colegio. Él también se sorbió la nariz y empezó a llorar. Luego siguió su madre, el extraño que estaba junto a ella y, después, casi todos los presentes en la sala.

En una comunidad escolar compuesta de casi un 95% de alumnos de color, en un barrio con un índice de violencia con armas bastante considerable, esta clase también estaba diseñada como un espacio para discutir los miedos y preocupaciones que surgieron como consecuencia de la aparentemente interminable espiral de asesinatos o agresiones perpetrados este año contra hombres y mujeres de color por parte de policías, vigilantes y, más recientemente, terroristas nacionales de ideología racista.

Tuvo lugar una conversación en la que se reveló una verdad que a menudo queda oculta entre los titulares sensacionalistas y los comentarios sobre qué puede justificar el acto de arrebatar una vida.

Esto sucedió en uno de los eventos de difusión comunitaria mensuales (artículo en inglés) que mi compañera Cambrie Nelson y yo llevamos organizando hace algunos años. Estos eventos van rotando por distintos centros de la comunidad y otros lugares de encuentro cercanos para, por medio de demostraciones, brindar información a los padres y al resto de los miembros de la comunidad con el objetivo de crear una red de apoyo que permita a nuestros alumnos (en su mayoría, con escasos recursos) participar y completar con éxito el riguroso Programa del Diploma del IB.

Ese día se llevó a cabo una clase de lengua orientada al desarrollo de habilidades de análisis comparativo de textos y al estudio de la forma en que el contexto cultural e histórico de los autores y receptores puede dar forma al significado de un texto. Combiné la canción “What’s Going On” de Marvin Gaye con el poema “We” de Nikki Giovanni y pedí a los participantes que reflexionaran sobre los mensajes de ambos y sobre cómo esos mensajes pueden tener un significado diferente para los jóvenes de hoy en día.

Cuando planifiqué la clase (información en inglés) el día anterior, no pretendía que todos los participantes terminaran llorando en el sótano de una iglesia. Pero allí estábamos todos, reunidos en torno a una mesa un sábado lluvioso en Seattle, con lágrimas en las mejillas.

Lo que realmente importa cuando hablamos sobre la violencia del sistema contra personas de color es la supervivencia física y psicológica de jóvenes solidarios y responsables como Will y los daños colaterales del trauma sufrido por hermanos, hermanas, madres y padres. Will es una persona muy querida por su familia y su comunidad, y se merece, al igual que cualquier joven, que ese amor se manifieste más a menudo de una forma positiva, y no como un temor constante por su vida.

Soy blanco y me crié en un barrio acomodado de Oakland, California. Para mí, sería insultante creer que puedo enseñar algo a mis alumnos y sus familias sobre las injusticias económicas o raciales. Pero como profesor de su comunidad escolar, es mi obligación facilitar el espacio y los recursos necesarios para que se hable de ello. Es mi obligación asegurarme de que las principales preocupaciones de la comunidad para la que trabajo ocupen un lugar respetado en mi clase y el currículo.

Lea el artículo completo (disponible solo en inglés) en el sitio web de PBS.