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Cómo ayudar a sus hijos durante los exámenes

Tree assessmentoptEl estrés de los exámenes afecta a toda la familia. En este momento de tensión, todos pueden sentirse como si tuvieran que caminar con pies de plomo. Al menos los alumnos pueden concentrar esta energía en los exámenes, pero… ¿qué hay de los padres?

Los padres se debaten entre el deseo de que sus hijos obtengan buenos resultados y la preocupación por sus niveles de ansiedad. ¿Qué pueden hacer para motivarlos sin ejercer más presión sobre ellos? La revista IB World ha hablado con dos madres de alumnos del IB para saber cómo ayudan a sus hijos durante los exámenes.

¿Cómo ayuda a sus hijos durante la evaluación del PD?

Margot tiene cuatro hijos: dos de ellos ya han finalizado el PD, el tercero está en el primer año del programa y se prevé que la más pequeña realice los exámenes finales en 2019. Según nos cuenta, hasta el momento han demostrado una actitud bastante independiente.

“Mis hijos no cuentan mucho con nosotros en este sentido. Ellos mismos se organizan y parecen sentirse molestos si interferimos”, afirma. “Lo único que hacemos es proporcionarles comprensión, apoyo y estabilidad en casa. Procuramos tener la despensa llena de comida y cocinar de manera saludable. Cuando la presión empieza a aumentar y las emociones se intensifican, también es importante darles cierta perspectiva. Debemos estar ahí para escucharlos”.

Susan está de acuerdo. Su hija mayor, que finalizó el PD en 2015, también demostró ser muy independiente. Susan se mantenía en un segundo plano, y trataba de que su vida extraacadémica fuera los más sencilla posible. Tiene otras dos hijas que empezarán el PD próximamente.

Mi función, especialmente cuando se acercaba la convocatoria de exámenes, era asegurarme de que comiera de forma regular, hiciera ejercicio y durmiera lo suficiente. Es muy disciplinada y responsable, así que también la animaba a que se tomara un descanso de vez en cuando.

¿Haría algo de manera diferente?

Family-Pushing-Up-a-Book-000029133792_Full - assessment optMargot probablemente buscará profesores particulares para las asignaturas con las que sus hijos tengan más dificultades, mientras que Susan ayudará a sus otras hijas a estructurar su estudio.

“Mis tres hijas son muy diferentes en cuanto a sus puntos fuertes y débiles, y sus hábitos de estudio. Las dos más pequeñas no son tan organizadas como la mayor, por lo que tal vez tenga que implicarme más en cómo estructuran su forma de estudiar. No obstante, creo que mi función de apoyo volverá a desarrollarse en un segundo plano”.

¿Qué rutinas intenta fomentar?

La rutina principal que procura mantener Margot es la de comer y hablar en familia en la mesa. En su opinión, es una costumbre muy importante, especialmente en los momentos de estrés. Sin embargo, es muy difícil mantener una rutina con hijos de esa edad.

Tienen sus propios hábitos. Es posible fomentar ciertas rutinas, pero ellos se sienten más satisfechos asumiendo sus responsabilidades y organizándose solos. El tiempo de estudio apenas deja margen para mucho más.

¿Cómo ayuda a sus hijos a no perder la motivación?

Margot siempre ha animado a sus hijos a desarrollar una visión general y a buscar la motivación y la autodisciplina en ellos mismos. “Es algo que tiene que salir de ellos”, explica. “Mis hijos lo han asimilado y saben que en la vida se recoge lo que se siembra”.

A Susan le resulta difícil que los ánimos no decaigan durante los dos años del PD, pero afirma que tener una idea clara de lo que se quiere estudiar y en qué universidad ayuda a mantener la motivación. Siempre está ahí para animar a sus hijas cuando lo necesitan: “Son unos momentos muy intensos y estresantes. Tenemos que estar ahí y demostrar que sabemos que es una época difícil. Animarlos a que se tomen una noche libre también ayuda.

En el caso de mi hija, la descargamos de muchas de sus tareas domésticas, le permitimos que aparcase sus actividades extracurriculares durante el último año, e intentamos no llenar de eventos sociales los fines de semana, especialmente durante los últimos seis meses.

¿Cómo detecta si el nivel de estrés por los exámenes ha llegado a niveles poco saludables? ¿Qué hace para abordar la situación?

El PD es un programa riguroso que exige mucho a los jóvenes. Por eso, es importante que los padres y los profesores procuren no estresarse en exceso.

El llanto, las noches en vela y negarse a salir de casa son signos evidentes de un nivel de estrés poco saludable, afirma Susan. “Entre los efectos físicos están la palidez, las ojeras y la aparición de granos”, añade.

“Si empiezan a quejarse de que se encuentran mal todo el tiempo y están siempre cansados, significa que han llegado a un nivel de estrés poco saludable”, afirma Margot.

Para cambiar de aires, se lleva a sus hijos de excursión los fines de semana, o van al cine o al teatro. “Conviene animarlos a que vayan al gimnasio y desarrollen intereses o aficiones fuera del ámbito académico. Es importante que socialicen en la medida de lo posible”, añade Margot.

¿Qué consejos daría a otros padres de alumnos del IB?

assessment mountainopt“Que escuchen a sus hijos y no interfieran demasiado”, apunta Margot. “En el colegio ya controlan el cumplimiento de los plazos y avisarán a los padres si hay algún un problema”.

Margot sugiere que mientras los alumnos están ocupados con sus estudios, los padres pueden ayudarlos a investigar y organizar visitas a las universidades durante las jornadas de puertas abiertas. “Debemos mantenernos en un segundo plano, pero siempre preparados y dispuestos a ayudarlos a repasar el contenido de los exámenes”, indica.

“También hemos de ser conscientes de la increíble cantidad de trabajo que exige el PD”, añade Susan. “No es que esté deseando pasar por todo eso de nuevo con mis otras dos hijas, pero al menos ya sé lo que nos espera”.

  • Margarita

    gracias, si bien apenas lo veo y ya estamos al final del IB, reconozco que se vive una gran tensión familiar. Estoy totalmente de acuerdo, ponernos en un segundo plano, cuidar la alimentación y estar para escuchar cuando necesitan comentar o hablar sobre algo, resulta todo un proceso de crecimiento como familia. También el comprender que cuando “explotan” (en nuestro caso se trató de un varón) no es un asunto personal, sino debido a la gran tensión que viven, nos permitió contener, acompañar y permitirle desahogar sin culpa un poco de tensión. Quien no ha gritado cuando ya no puede más o buscado poner lo propio en otros.
    Todo un proceso familiar definitivamente!!