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Guía para los docentes: cómo usar temas de justicia social en clase

Si bien los temas relacionados con los derechos humanos y la igualdad pueden ser espinosos, los docentes pueden recurrir a cuestiones sociales para entablar un diálogo significativo con los alumnos y mejorar el aprendizaje, según le han contado a la revista IB World las maestras del PEP Kirsten Fournier, Kerri Irwin y Vivien Rosa-Vaccarelli

Raza, género y fe: no hay muchos más temas de justicia social que puedan causar tanto malestar e incertidumbre si no se tratan con cierto tacto. Y aunque es importante hablar de estos temas con los niños, los cierto es que plantean muchos interrogantes a los docentes, tales como: “¿Qué se me permite decir?”, “¿Cómo respondo a los alumnos?”, “¿Cómo puedo protegerme?”.

Sin embargo, los educadores pueden aprovechar esta oportunidad para mejorar el aprendizaje y celebrar la diversidad afrontando los temas en lugar de evitarlos.

La responsabilidad cívica siempre ha formado parte de los principios rectores del High Meadows School, un colegio que ofrece el Programa de la Escuela Primaria (PEP) en Roswell, Georgia (EE. UU.). Todos los alumnos trabajan con una selección cuidada de libros ilustrados y lecturas en voz alta que promueven la diversidad y la inclusión, y participan en discusiones en torno a la justicia que sientan las bases para conversaciones posteriores más maduras.

Nuestro enfoque incluye cinco componentes fundamentales, desarrollados a partir de talleres impartidos por profesionales y complementados con textos clave. Dichos componentes se presentan a continuación:

1. Fomentar la reflexión personal

Durante la capacitación del personal docente en nuestras reuniones mensuales, los maestros evalúan de forma crítica sus creencias y actitudes personales en torno a las cuestiones que pueden plantear los alumnos. Discutimos los temas y realizamos actividades de simulación (role-play) con nuestros compañeros, donde ponemos en práctica la escucha activa (escuchar para comprender el punto de vista de otra persona, sin necesidad de responder), los estímulos imparciales y el pensamiento crítico.

Como parte de dichas actividades de simulación, cada maestro va rotando por diferentes grupos. En cada grupo, escucha un estímulo o situación, y da su opinión sobre cómo los habría tratado o cómo habría reaccionado a ellos. Uno de los ejemplos fue el incidente de Charlottesville, y la situación era la siguiente: “Los maestros oyen a los alumnos hablar del incidente en los pasillos y prevén que la discusión continuará en clase. ¿Qué debe hacer el maestro?”. Tal vez no haya un consenso en cuanto al tratamiento de la situación, pero los maestros tienen la oportunidad de escuchar diversos puntos de vista y de prepararse para una situación de este tipo. De no ser capaces de llegar a una conclusión, podrían preguntar a un supervisor.

2. Integrar los temas en el currículo

Los maestros integran los temas de justicia social en la actividad de la clase, en lugar de separarlos del currículo. Revisan los planes de clase con sus equipos y hablan con el personal de dirección y los asesores escolares sobre los temas que pueden plantearse. Estas prácticas denotan la existencia de un sistema de apoyo.

3. Crear un espacio seguro para los alumnos

Los acuerdos son fundamentales para que las discusiones en clase sean productivas. Los maestros hacen hincapié en la escucha activa y el discurso reflexivo. Las clases utilizan ejercicios de introducción e interacción periódicamente para facilitar el desarrollo de las relaciones con los compañeros y promover la sinceridad y la aceptación. Los maestros controlan el tiempo de las intervenciones para garantizar que todos tengan la oportunidad de hablar, y los alumnos aprenden a “convivir con su inquietud” porque estas importantes discusiones no siempre se resuelven con rapidez. El diálogo es continuo y un mismo tema puede surgir varias veces.

En una clase de Español con alumnos de varias edades, nuestro currículo de lenguas del mundo contempla discusiones sobre cultura y acontecimientos de actualidad. Mientras los alumnos aprendían sobre la tradición mexicana del Día de Muertos, se plantearon preguntas acerca de la situación actual de Puerto Rico y la frontera entre México y EE. UU. Los maestros guiaron a los alumnos durante la exploración de esas cuestiones y los invitaron a responderse entre ellos, a fin de compartir información y escuchar la opinión de todos.

4. Dejar que los alumnos tomen la iniciativa

Al proporcionar a los alumnos estímulos visuales o verbales y materiales interesantes, pueden formular sus propias preguntas e ideas. Los alumnos deben obtener reconocimiento con independencia de lo que decidan compartir. Los maestros pueden documentar las preguntas y discusiones para que sus colegas puedan aprovechar las principales lecciones aprendidas y prever los desafíos que pueden plantearse en clase.

Este año, los alumnos han estudiado arte de todo el mundo y lo han relacionado con los temas aprendidos en clase. Esta estrategia ha dado lugar a expresiones creativas de sus sentimientos sobre los temas de justicia social a través de la poesía, la música y los medios visuales. Mientras estudiaban las civilizaciones antiguas, los alumnos analizaron las similitudes y diferencias en la división del trabajo a lo largo de la historia de la humanidad, cómo las culturas recientes se han desarrollado exclusivamente a través del trabajo de las clases bajas y los esclavos, y las cuestiones éticas que se plantean al respecto.

5. “Afrontar” la incomodidad

Los maestros solo pueden responder de forma sincera y meditada a las preguntas planteadas. Si no pueden dar una respuesta en el momento, se comprometen a retomar el tema más adelante y lo hacen. De esta manera, los alumnos no tienen la sensación de que se está evitando el tema o de que se han equivocado al plantearlo. Un cierto grado de incomodidad siempre es necesario, porque así los alumnos aprenden a participar en discusiones sin falsas dicotomías (ganadores y perdedores, correcto e incorrecto, etc.), que pueden cambiar el discurso y limitar la comprensión.

Hace poco, una clase que discutía el famoso discurso “Tengo un sueño” de Martin Luther King descubrió que el autor utiliza la palabra “negro”. La clase estudió sus orígenes, connotaciones y desuso para ofrecer un punto de vista actual sobre la raza y el lenguaje. Aunque al principio la discusión fue algo incómoda, después dio lugar a una mayor conciencia del papel que cumple el lenguaje en la inclusividad y la diversidad.

El resultado

La incorporación de discusiones en torno a la justicia social en las clases ha demostrado dar muchos resultados positivos. Cuando se les presenta información, los alumnos plantean más preguntas para buscar el “punto de vista que falta”, lo que demuestra sus habilidades de pensamiento crítico. Discuten cuestiones delicadas con sus compañeros de forma respetuosa, articulando sus puntos de vista y escuchando los opuestos.

Hace poco, en una clase de Ciencias Sociales con alumnos de varias edades, se evaluó una fotografía de las protestas contra la reactivación del oleoducto de Standing Rock, en Dakota del Sur (EE. UU.). Puesto que los alumnos ya sabían cómo evaluar la información de forma crítica, preguntaron cuándo se había tomado la fotografía, qué punto de vista representaba y por qué algunas personas aparecían riendo mientras que otras estaban tristes.

Algunos relacionaron la fotografía con un estudio del año anterior sobre el Sendero de lágrimas, cuando la nación cheroqui fue forzada a abandonar su territorio, lo que dio lugar a un nuevo punto de contacto histórico. Los alumnos se respondieron entre sí de manera respetuosa y reflexiva, buscando comprender sin la pretensión de tener la razón. Este es el objetivo del diálogo en torno a la justicia social.


Estos sitios web (disponibles en inglés) nos ayudaron a fundamentar y desarrollar nuestro enfoque de las discusiones en torno a la justicia social: