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¿50 años? El IB empezó antes para mí


Compartimos con orgullo las historias de nuestros alumnos en el año de nuestro 50.o aniversario


Primeros exámenes BI en 1971

Peter Stoyle ha estado relacionado con el IB desde sus comienzos. Era el director general de un colegio de Montevideo (Uruguay) cuando este fue elegido en 1968 como uno de los primeros colegios piloto para poner a prueba los exámenes de lo que ahora es el Programa del Diploma del IB. Pero posiblemente diga que el trabajo más importante que tuvo en el IB fue el de profesor de Teoría del Conocimiento (TdC). Nos hemos puesto en contacto con Peter para rememorar viejos tiempos y conocer lo que piensa sobre el futuro de la educación.

¿Cómo comenzó su relación profesional con el IB?

El IB captó mi interés en 1965, cuando era director del British School de Montevideo (Uruguay), pero la semilla se sembró unos años antes.

Cuando estudiaba mi grado en educación en Oxford, me fascinaban las clases que impartía Alec Peterson, quien por aquel entonces era director del departamento de educación. Sentía curiosidad por sus ideas sobre el segundo ciclo de secundaria, que se alejaban del estereotipo de una división inamovible entre las humanidades y las ciencias. Entonces no tenía ni idea de que años después estaría de nuevo en contacto con Alec.

Ya en 1965, Eduardo Albertal, por aquel entonces director de la UNESCO en Montevideo y padre de un alumno de nuestro colegio, nos envió información sobre los avances que en última instancia dieron lugar a la introducción del Programa del Diploma (PD) del IB. El sistema de O-level y A-level del GCE británico no funcionaba especialmente bien para nosotros, así que el nuevo programa nos llamó la atención de inmediato. En enero de 1969, Alec Peterson era el primer director general del IB y nos visitó para invitar a nuestro colegio a participar en los “simulacros de examen” del IB de ese año. Nuestro personal estaba muy interesado y el consejo escolar apoyó plenamente la transición al IB. En mayo de 1971, 20 alumnos presentaron sus exámenes en las primeras asignaturas.

Alec era una persona increíble, un hombre impresionante y carismático con una interesante carrera profesional en el Gobierno y en los servicios secretos durante la guerra.

Tenemos entendido que los comienzos del IB en América Latina fueron muy modestos, pero tuvieron un increíble impacto en la región. ¿Podría contarnos algo más sobre ello?

Los resultados que logramos en Montevideo me motivaron tanto personalmente, que quise compartir la experiencia con toda la región y convencer a todo el mundo del valor de este enfoque internacional amplio y sin precedentes. Durante los primeros 12 años, tuvimos una “oficina” del IB que funcionaba desde nuestra casa en la preciosa sede del St. George’s College de Buenos Aires (Argentina). La oficina era una pequeña habitación de unos seis metros cuadrados, el área de recepción era la sala, la fotocopiadora se alojaba en el lavadero y había armarios archivadores en el dormitorio principal. Los medios de comunicación eran muy primitivos si los comparamos con los actuales: al único país extranjero al que se podía llamar directamente desde Argentina era Uruguay, los mensajes se enviaban mediante télex transmitidos por teléfono a una oficina de servicios del centro de Buenos Aires, y una pesada máquina de escribir IBM de color verde completaba el inventario de la oficina.

Pudimos ampliar nuestra presencia en América Latina gracias a la combinación de tres factores: la apertura de la oficina, la presentación de una convocatoria de exámenes de noviembre y, por último, la disponibilidad de los exámenes en español. La primera conferencia mexicana también supuso un hito importante en el año 1982. Se invitó al ministro de Educación y a Robert Blackburn, del IB. A raíz de esta conferencia, el PD comenzó a impartirse en el primer colegio público de México, situado en Tijuana.

¿Qué aspecto del crecimiento del IB en América Latina le parece más interesante?

Un área de interés fundamental para mí ha sido la adopción de los programas del IB en colegios públicos. Aunque en algunos países el IB se considera una alternativa educativa elitista entre quienes prefieren un enfoque más nacionalista, nuestros proyectos han salido adelante, como ha ocurrido en países como Ecuador, donde ya hay 199 colegios públicos que ofrecen un programa del IB. En Argentina, tenemos proyectos con 11 colegios públicos y, gracias a nuestro trabajo, 18 colegios públicos de Costa Rica ofrecen programas del IB. Uno de nuestros proyectos de más éxito ha sido el desarrollado con el Gobierno de Perú, que ha apoyado el proyecto de los colegios especializados. El reconocimiento del IB por parte de universidades de toda América Latina también ha registrado un crecimiento significativo.

¿Qué o quién fue su mayor fuente de inspiración en su trabajo en el ámbito de la educación internacional?

Alec Peterson ha sido, sin lugar a dudas, una de mis mayores fuentes de inspiración. Recuerdo cuando asistí a la Conferencia permanente de directores de colegio del IB de Montreal en 2005 con otros pioneros del IB y todo el mundo mencionaba a Alec como su principal fuente de inspiración. También lo ha sido Ian Gourlay, director general del United World College (UWC) y excomandante del Cuerpo de los Reales Infantes de Marina británico. Trabajé mucho con Ian en la promoción de los colegios del UWC. Y, por último, Roger Peel, exdirector general del IB. Su filosofía general y su aplicación del IB le dieron un giro a la organización en un momento en el que necesitaba una importante consolidación financiera.

No hay otra educación genuinamente internacional como esta, no en esta escala.

¿Cómo cree que evolucionará la educación del IB de cara a los próximos 50 años?

Es fantástico ver cómo, en la actualidad, hay más de 1,25 millones de alumnos en Colegios del Mundo del IB de más de 150 países. No existe otra alternativa de educación auténticamente internacional como la del IB, al menos no a esa escala. Me preocupa mucho el resurgimiento del nacionalismo en muchos países del mundo, y una educación como la que ofrece el IB, con la misión de crear un mundo pacífico, es muy necesaria ahora y en el futuro. El IB cumple un papel muy importante en la formación de personas que rechazan esa mentalidad tan estrecha.


Actualmente, Peter Stoyle es director internacional del Islands International School (Argentina).

 

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