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“El mundo necesita el Bachillerato Internacional”


Compartimos con orgullo las historias de nuestra filosofía en el año de nuestro 50.o aniversario


Contribución de sir Anthony Seldon

“Han pasado 50 años desde su fundación, pero los colegios británicos necesitan el IB ahora más que nunca”, escribe un prestigioso pedagogo

El IB se fundó hace 50 años para formar “jóvenes […] capaces de contribuir a crear un mundo mejor y más pacífico, en el marco del entendimiento mutuo y el respeto intercultural”. Desde entonces, ha hecho muy bien su trabajo, aunque el mundo no siempre haya hecho lo mismo.

Con sus diferentes programas para las diferentes edades, el IB se convirtió rápidamente, y con un amplio margen, en el mejor sistema de enseñanza y evaluación del mundo. La educación británica se enriquecería infinitamente si todos los colegios adoptaran sus programas.

La creencia de que los programas del IB son para colegios privados sigue estando muy extendida. Sin embargo, hay casi tantos colegios públicos que ofrecen estos programas como colegios privados o internacionales.

Los colegios británicos necesitan el IB ahora más que nunca. De hecho, necesitamos un currículo escolar, una vida extracurricular y un sistema de evaluación que se parezcan mucho más a los del IB. Y explicaré por qué.

Los colegios se han centrado demasiado en la aprobación de exámenes que nada tienen que ver con el mercado laboral que se encontrarán los jóvenes. Diversos estudios, y más recientemente el informe de Oxford Martin/Nesta de 2018, nos indican que los trabajos del futuro serán muy diferentes a los actuales, si bien no sabemos exactamente cómo serán (en inglés). Pero lo que sí podemos afirmar ya es que se dará menos importancia al aspecto puramente cognitivo, a las habilidades del “hemisferio izquierdo”, que son precisamente las que el sistema de evaluación británico actual más destaca y aplaude.

El IB hace mucho más hincapié en la iniciativa del individuo, la responsabilidad personal, la imaginación y la resolución de problemas, todas ellas habilidades que se demandarán en el mercado laboral del futuro.

El enfoque equivocado de las clasificaciones

El pensamiento sobre el propósito de la educación en todo el mundo ha avanzado en la dirección del IB. Andreas Schleicher, director del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), viene reconociendo, desde hace cinco años, que las pruebas de alfabetización, aritmética y ciencias que se han utilizado para la evaluación de PISA son demasiado limitadas. Ha estado adaptando sus regímenes de prueba para hacer más hincapié en el trabajo colaborativo, las habilidades personales y la creatividad. De nuevo, el IB llegó a ese punto hace 50 años.

Durante la última década, se ha observado en todo el mundo un aumento del interés por desarrollar en los colegios habilidades como el carácter, la resiliencia y el valor (en inglés), asociadas al trabajo de Martin Seligman y Angela Duckworth, de la Universidad de Pennsylvania. Estos autores han demostrado que las habilidades del carácter, el criterio personal y el bienestar se pueden enseñar a los alumnos en los colegios y que, al hacerlo, las comunidades escolares se convierten en lugares más civilizados. Además, los alumnos aprenden habilidades que los ayudarán a organizar su vida en la universidad y en el mundo laboral. Una vez más, el IB llegó a ese punto hace 50 años con el perfil de la comunidad de aprendizaje.

El IB es necesario para combatir una tendencia muy preocupante que ha marcado los cinco últimos años: el auge del nacionalismo, la xenofobia y el populismo en un contexto en el que líderes masculinos fuertes manipulan la verdad en su propio beneficio, y lo hacen de una forma que no se había visto desde el colapso del comunismo a finales de la década de 1980. El IB promueve el entendimiento global y la diversidad cultural, y por eso ahora es más necesario que nunca. El curso de Teoría del Conocimiento del IB ayuda a los alumnos a comprender la diferencia entre la verdad y la falsedad mucho mejor que cualquier otro sistema educativo.

La quinta y última razón por la que necesitamos el IB es la inminente llegada de la cuarta revolución educativa, en la que la inteligencia artificial transformará la manera de aprender en colegios y universidades, y la forma de gestionar el mundo. El currículo escolar actual se basa en aprender la información adecuada para reproducirla en el momento oportuno y de la manera correcta en pruebas y exámenes. En mis 30 años de experiencia en colegios, he visto cómo un sistema diseñado para que los alumnos dieran la respuesta “correcta” despojaba a los jóvenes de su individualidad y sus perspectivas personales. Los GCSE y los A-levels se basan en este modelo de pensamiento pasivo (en inglés). Y ahora la inteligencia artificial, tal y como ya vemos en Satnav, elimina la necesidad de pensar por nosotros mismos. Ella piensa por nosotros.

Si seguimos promoviendo el aprendizaje pasivo, como hacemos ahora, la inteligencia artificial nos devorará en pocos años. Utilizaremos máquinas que nos dirán cómo pensar, qué sentir, qué hacer y cómo actuar. Por el contrario, el IB, en todas sus formas, ayuda a los jóvenes a aprender a pensar por sí mismos. Así que, una vez más, va un paso por delante.

El IB ha tenido siempre una mentalidad adelantada a su tiempo. Y la sigue teniendo. El Reino Unido y el mundo necesitan el IB.


Anthony Seldon es el rector de la Universidad de Buckingham y autor de la obra The Fourth Education Revolution. Fue uno de los oradores de la conferencia Educating for a Better Future (en inglés) de la RSA celebrada en Londres, un evento conmemorativo del 50.o aniversario del IB.

Este artículo (en inglés) se publicó originalmente en Tes.com.