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¿Prestan los colegios suficiente atención a la educación física?

En  el primer artículo de esta serie de dos partes, analizaremos por qué la actividad física es fundamental para la salud, el bienestar y el desarrollo de los niños, y si estamos haciendo lo suficiente para promoverla.

Según recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños de entre 5 y 17 años deben invertir como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa. Sin embargo, la realidad global es que el 81 % de los adolescentes en edad escolar (de 11 a 17 años) no son lo suficientemente activos. Vivimos en una era sedentaria en la que el incremento de la automatización y la digitalización han reducido los niveles de actividad física en todo el mundo.

Dado que los niños pasan más de la mitad del día en el colegio, sería lógico que las instituciones educativas asumieran una mayor responsabilidad en lo que respecta a la actividad física de sus alumnos.

Los beneficios de la educación física tienen un gran alcance y son para toda la vida. Sumaya Alyusuf, antiguo responsable del currículo de Educación Física y para la Salud del Programa de los Años Intermedios (PAI) del IB, afirma: “La educación física y la salud son dos aspectos inseparables y fundamentales para el desarrollo de los jóvenes y una vida saludable. Las investigaciones están repletas de pruebas que demuestran que la educación física inculca una actitud positiva hacia la participación en actividades físicas y tiene un influjo benéfico en el desempeño académico”.

Según la OMS, la actividad física no solo es fundamental para fortalecer músculos y huesos, desarrollar un sistema cardiovascular saludable y la coordinación, sino que también está asociada a beneficios psicológicos, pues ayuda a controlar los síntomas de la ansiedad y la depresión.

Asimismo, la participación en actividades físicas puede propiciar la expresión personal, el desarrollo de la confianza en uno mismo, la motivación personal, la interacción social y la integración. También puede tener un efecto positivo en el funcionamiento ejecutivo, los procesos cognitivos y el tiempo productivo, todos ellos indicadores importantes de la preparación para el aprendizaje.

Desarrollo integral del alumno

La educación física es tan importante como cualquier otra disciplina académica. Anthony de Giorgio, antiguo docente del área disciplinaria de Educación Personal, Social y Física del Programa de la Escuela Primaria (PEP)  y el grupo de asignaturas de Educación Física y para la Salud del PAI, del cual es actualmente revisor curricular, señala: “La visión del IB del desarrollo integral de alumnos equilibrados y solidarios que valoren el aprendizaje como un proceso que nunca acaba no podrá materializarse si los educadores no los ayudamos a desarrollarse en los planos físico, mental y socioemocional”.

“Una de las razones de mi profunda fe en el IB es la idea de que el desarrollo holístico del alumno sea el eje de su educación. Como educador del área física y de la salud, me resulta muy difícil no pensar en el alumno en su conjunto cuando enseño”.

En el marco del IB, el contenido relacionado con los deportes o el movimiento no solo abarca el desarrollo de las habilidades físicas, sino también los enfoques del aprendizaje y el perfil de la comunidad de aprendizaje del IB . De Giorgio pone el ejemplo del enfoque del aprendizaje del PAI de la autogestión y, más concretamente, de las habilidades afectivas que lo componen: “Todos estos indicadores están relacionados con la capacidad de los alumnos de aprender a gestionar su estado mental. Aunque es un concepto amplio, elementos específicos como la conciencia plena, la perseverancia y la motivación personal se pueden practicar y enseñar de manera implícita y explícita a través del deporte, el movimiento y la actividad física”.

Los atributos del perfil de la comunidad de aprendizaje del IB también se pueden reforzar constantemente. Ser un buen comunicador es solo un ejemplo: “Aprender a comunicarse eficazmente en una clase o con un equipo puede brindar a los alumnos la oportunidad de practicar una habilidad que será fundamental para ellos durante toda la vida. A menudo, la comunicación en un entorno deportivo fluye de manera natural, por lo que es absolutamente auténtica y permite a los alumnos gestionar problemas consigo mismos (al recibir opiniones) o con los demás (al dar su opinión)”, señala De Giorgio.

La educación física en los cuatro programas del IB

En el marco del PEP, la finalidad de Educación Personal, Social y Física es desarrollar una combinación de habilidades transferibles que promuevan el desarrollo físico, intelectual, emocional y social, animar a los alumnos a tomar decisiones presentes y futuras que contribuyan a llevar una vida saludable a largo plazo, y transmitir la importancia cultural de las actividades físicas para los individuos y las comunidades1.

Sarah Brown, responsable del currículo del PEP en el IB, afirma: “Creemos que la actividad física no solo debe tener lugar en las clases de educación física, impartidas por el maestro especialista correspondiente. El bienestar físico y mental es responsabilidad de todos los miembros de la comunidad de aprendizaje del PEP (alumnos, maestros, equipo directivo y padres), de modo que se integrará en el programa de indagación del PEP y se articulará a través de los temas transdisciplinarios, con clases específicas de la disciplina para reforzar el aprendizaje”.

En el PAI, los alumnos estudian Educación Física y para la Salud, uno de los ocho grupos de asignaturas de igual importancia. Aunque se debe dedicar como mínimo el 50 % del total de horas lectivas de los cursos de Educación Física y para la Salud a la realización de actividades físicas, se recomienda dedicar al menos el 75 %. Los colegios pueden ofrecer todo tipo de deportes, desde fútbol y básquetbol hasta golf y esgrima. Otros deportes recreativos como el Ultimate Frisbee, el patinaje con monopatín, la escalada, el ciclismo de montaña o el piragüismo también son alternativas para motivar a los alumnos.

“Educación Física y para la Salud tiene como fin que los alumnos comprendan y aprecien el valor de ser físicamente activos, y adquieran la motivación para tomar decisiones saludables. La educación física es un área de contenido con diversos objetivos de aprendizaje que facilitan el desarrollo holístico e integral de los alumnos”, señala Alyusuf.

El deporte y el ejercicio físico también son beneficiosos para los alumnos del Programa del Diploma (PD). “La salud y el bienestar pueden ser dos de los aspectos más importantes para los alumnos del PD, pues contribuyen a mantener un estilo de vida equilibrado (lo cual se relaciona con el perfil de la comunidad de aprendizaje del IB)”, afirma Graeme Anderson, responsable del currículo del curso de Ciencias del Deporte, el Ejercicio y la Salud del PD en el IB.

Además de las pruebas que demuestran que los alumnos que practican un estilo de vida saludable rinden mejor académicamente, también hay lugar para el desarrollo de las habilidades de trabajo en equipo (que pueden mejorar el bienestar de los alumnos) y de liderazgo. El deporte también puede ayudar a reducir el estrés. Por eso, los colegios deben seguir ofreciendo actividades deportivas a sus alumnos de entre 16 y 18 años.

El número de alumnos que elige el curso de Ciencias del Deporte, el Ejercicio y la Salud continúa aumentando en más de un 10 % al año. “El curso en sí explora los fundamentos científicos de varios aspectos deportivos, pero los alumnos que eligen la asignatura suelen tener un interés especial en el propio deporte, y los profesores incorporan la actividad física en sus planes de trabajos prácticos”, explica Anderson. Y, por supuesto, el proyecto de Creatividad, Actividad y Servicio (CAS) del PD  tiene un componente “activo”.

Una disciplina única

De Giorgio afirma que la educación física desempeña un papel especial. “Nuestra asignatura no solo es interesante para muchos de nuestros alumnos: si se imparte de una manera inclusiva y diferenciada, puede ayudar a la mayoría de ellos a encontrar formas de mantenerse activos en su vida”.

“Su naturaleza es única y es diferente de otras clases, pues brinda oportunidades de aprendizaje diarias a través de la interacción social y aprendizaje experiencial, además de ser un curso orientado al desempeño”.

“Por eso, tenemos que aprovechar esta oportunidad como educadores y ayudar a los alumnos a convertirse en ciudadanos globales capaces de comprender que las habilidades que aprenden para cuidar de sí mismos también pueden utilizarse para ayudar a los demás y crear un mundo mejor”.

1Programa de la Escuela Primaria: Secuenciación de contenidos de Educación Personal, Social y Física. Bachillerato Internacional.

Anthony De Giorgio, docente de Educación Personal, Social y Física y Educación Física y para la Salud, nos da varios consejos para animar a los alumnos a mantenerse físicamente activos en el colegio

1. Ofrecer oportunidades para que los alumnos exploren la actividad física en entornos que favorezcan el juego libre no estructurado. Cuando los alumnos tienen la ocasión de comprender el mundo a través de sus propias experiencias y de interactuar con sus compañeros a través del juego, el aprendizaje es más auténtico y significativo para ellos. El juego debe ser una parte fundamental de la actividad física de los niños, pues contribuye a desarrollar actitudes positivas hacia el ejercicio y sienta las bases para llevar una vida activa y saludable a largo plazo.

2. Integrar el movimiento en la práctica docente diaria. Invitar a los alumnos a levantarse y moverse de manera regular, hacer pausas activas, incluir breves periodos de actividad o dar paseos lectivos en lugar de permanecer sentados son algunas maneras de promover el movimiento en un colegio.

3. Un entorno de clase flexible puede incluir diferentes tipos de espacios de trabajo, como pupitres altos, balones hinchables para sentarse, tablas de equilibrio y dispositivos de ejercicio estáticos, que pueden servir de vía de escape para los alumnos que necesiten un descanso.

4.Predicar con el ejemplo. A los alumnos les encanta que los docentes también participen en los juegos y deportes. Dar ejemplo de conductas saludables puede ser de gran ayuda y dejar una impresión duradera en los alumnos.

5. Crear un club intramuros o un programa extraescolar que promueva la participación y la implicación de los alumnos. Pueden ofrecerse actividades diferentes o poco convencionales para que los alumnos vean otras maneras de mantenerse activos.

Permanezca atento a la segunda parte de nuestra serie sobre la educación física: Cómo jugar al Ultimate ayuda a conseguir los resultados adecuados

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