¿Qué subyace tras la agencia de los alumnos? Exploración de la pedagogía que respalda la agencia de los alumnos

Shannon O’Dwyer es vicedirectora académica de educación primaria en el centro privado King’s School, un Colegio del Mundo del IB de Sídney (Australia).

En este artículo se explora la complejidad de la agencia de los alumnos. En él se discuten diversas prácticas pedagógicas importantes que respaldan la indagación autodirigida y autocontrolada.

La agencia de los alumnos es una característica fundamental de la versión mejorada del PEP. Como comunidad de educadores, muchos de nosotros seguimos trabajando para crear entornos que respalden la agencia de los alumnos. Últimamente me he estado imaginando la agencia de los alumnos como la punta de un iceberg educativo, es decir, como la prueba visible del aprendizaje empoderado, pero no como la representación total del aprendizaje autónomo y autocontrolado.

¡Es complejo!

Cuando veo que mi clase está llena de alumnos que plantean indagaciones interesantes y las llevan a la práctica por sí mismos, me doy cuenta de que su nivel de agencia es alto. Además, siento que otras muchas cosas van también por el buen camino. Los estímulos han despertado curiosidad, las sugerencias (en el ámbito cognitivo e interpersonal) se han aceptado, la colaboración ha resultado fructífera, y la orientación docente se ha dado en el entorno más idóneo y en el nivel adecuado para animar a los alumnos a hacer suyo el conocimiento.

La verdad es que la agencia de los alumnos no está visible todos los días ni en cada momento, aunque a los niños no les falta motivación: defienden sus opiniones a capa y espada, y plantean grandes preguntas. Yo soy la razón por la que no siempre se da rienda suelta a la agencia de mis alumnos. Cuando doy clases (cargadas de buenas intenciones), se me escapan sus comentarios divergentes; planteo preguntas estimulantes, pero les meto prisa para que piensen o doy respuestas fácticas cuando en realidad debería crear desconcierto. Crear un entorno con un nivel alto de agencia es tarea compleja.

Dicotomías falsas

Pero la complejidad es buena. Crear verdaderas clases empoderadoras debería ser un reto y resultar incluso difícil de conseguir a veces. Esta complejidad es la que nos protege de la trampa de las dicotomías falsas. Por ejemplo:

  • ¿Elección del alumno o dirección del profesor?
    • A menudo se trata de una negociación entre un alumno empoderado y un profesor comprometido que crea una colaboración adecuada para la agencia.
  • ¿Voz del alumno o voz del profesor?
    • Es un diálogo constante y enriquecedor. Una mezcla de cuestionamientos, explicaciones, críticas, afirmaciones, interjecciones y escuchas que ayuda continuamente al alumno a defender sus necesidades y expresar teorías incipientes.
  • ¿Aprendizaje del alumno o aprendizaje del profesor?
    • Es un revoltijo de comprensiones construidas colaborativamente, durante las que nadie recuerda (ni a nadie le importa) quién dirigió a quién hacia determinados entendimientos más profundos y ricos sobre el mundo.

Estas dicotomías dan a veces lugar a debates. Sin embargo, tienen poca importancia para los profesores, pues trabajan con niños que necesitan una orientación receptiva y personalizada. Y nunca están presentes en la documentación del IB. Consulten El alumno, en la sección “De los principios a la práctica”. Al decir que se pasa de una cosa a otra, se está respaldando la agencia del profesor en la realización de elecciones pedagógicas complejas.

Entonces, ¿en qué se sustenta la agencia de los alumnos?

La base de los entornos de alto nivel de agencia son determinadas prácticas educativas, que a pesar de no ser ni muy novedosas ni muy innovadoras, sí son muy importantes. Estas son algunas de ellas:

Conocimiento del currículo: La agencia se da cuando los profesores conocen el currículo tan bien que pueden decir “sí” a las indagaciones de los alumnos porque están seguros de poder hacer conexiones curriculares y de guiar el aprendizaje conceptual.

  • Por ejemplo, si los alumnos necesitan comprender lo que es la adaptación medioambiental (cambio), un alumno podría investigar las defensas biológicas de los cefalópodos y otro el comportamiento en las migraciones de las aves, guiados siempre por la curiosidad.

Evaluación: Los profesores que recogen y analizan continuamente información sobre lo que los alumnos saben y cómo aprenden están bien preparados para ofrecer la orientación adecuada y oportuna que necesitan los alumnos en sus indagaciones.

  • Por ejemplo, si sé cuáles son los conocimientos actuales de cada alumno sobre el espacio bidimensional, puedo pedir a un alumno que desarrolle una prueba matemática para los ángulos alternos, y a otro que dedique varios días a construir y medir ángulos como actividad de exploración.

Seguridad psicológica: Los alumnos defienden su propio aprendizaje cuando confían en que sus compañeros y maestros valoran y respetan sus errores.

  • Por ejemplo, mostrar un desarrollo matemático que contenga errores o borradores de textos que se hayan desechado transmite el mensaje de que los errores constituyen una parte esencial del aprendizaje. Desarrollar protocolos de comunicación para plantear conjeturas, ampliar las ideas de los compañeros y mostrar desacuerdos ayuda a forjar hábitos de colaboración respetuosa.

Comentarios sobre el aprendizaje actual (y futuro): Los alumnos ponen en práctica la agencia cuando saben cuáles son los próximos pasos que deben dar en su trayectoria de crecimiento personal.

  • Por ejemplo, cuando comparto con los alumnos los datos de la evaluación y ellos asumen su responsabilidad, son ellos los que me pueden decir a mí cuáles son sus objetivos. Gradualmente, se van convirtiendo en alumnos capaces de evaluar y ayudan a diseñar los criterios de logro. Uno dirá: “Estoy trabajando en las oraciones enunciativas de mis párrafos”, y otro comentará: “Yo en la sustitución de adverbios por verbos más significativos”.

Reto: Solo los alumnos que enfrentan retos superiores a sus niveles actuales de entendimiento experimentan la frustración y la disonancia necesarias para hacer preguntas, probar teorías y comenzar investigaciones por sí mismos.

  • Por ejemplo, cuando los alumnos empiezan a preguntar “¿es eso siempre verdad?”, “¿es ese el único modo?”, “¿por qué pasó eso?”, o dicen “no estoy de acuerdo con eso”, sé que la experiencia de aprendizaje está planteando retos suficientes, cuestionando o ampliando sus ideas actuales y haciéndoles ir más allá de lo que ya saben. Si todo el mundo está asintiendo, es porque probablemente ya lo sabían todo.

¡Y mucho más! Mi iceberg es un intento de capturar lo complejo que resulta respaldar la agencia de los alumnos. Es muy emocionante ser testigo de la agencia en clase. Los alumnos están llenos de objetivos, pasión y confianza. Quizás deberíamos recordar que hay muchos factores invisibles pero importantes que respaldan el aprendizaje autónomo. Debajo del iceberg hay una pedagogía poderosa.

 

Shannon O’Dwyer es vicedirectora académica de educación primaria en el centro privado King’s School, un Colegio del Mundo del IB de Sídney (Australia). Disfruta con la sinergia que se desprende de la colaboración y de la sabiduría que se alcanza al trabajar en equipo. Le inspiran siempre los grandes profesores y los niños inquisitivos. Le encanta hablar, pero normalmente se retracta de sus primeras ideas. Twitter y blog de Shannon: @S_ODwyer y http://shannonodwyer.com 
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