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Un “megajuego” de supervivencia

Un grupo de alumnos del Programa del Diploma (PD) ha aplicado sus habilidades científicas para responder a diferentes situaciones y, al mismo tiempo, ha aprendido sobre la colaboración, la comunicación y las redes de contactos

La visita educativa anual del proyecto del Grupo 4 del School (Canadá) siempre genera un gran entusiasmo, y este año no iba a ser una excepción. Los alumnos del PD participaron en un juego interactivo para aprender a responder a un desastre natural.

Los alumnos del TMS School se dividieron en equipos por disciplinas científicas y se asignó a cada uno una institución universitaria ficticia. Se les entregó un perfil en el que se indicaban los puntos fuertes y débiles de su “universidad” y se asignó a cada alumno una función (por ejemplo, rector de la universidad o director de salud y seguridad).

Se planteó a los equipos una situación de desastre que debían evaluar desde la perspectiva de las diferentes disciplinas científicas y de la función que cada alumno tenía asignada, para luego desarrollar una respuesta profesional.

Las situaciones incluían un brote epidémico, la contaminación por E. coli y un terremoto.

Al final del proyecto de dos días, los equipos presentaron su plan de acción en una rueda de prensa simulada y tuvieron que defender sus decisiones frente al bombardeo de preguntas de “la prensa” (sus profesores).

Steven Alves, profesor de Matemáticas y Física del PD, afirma: “La idea del megajuego surgió de nuestro deseo de ofrecer a los alumnos una actividad interesante y creativa que les diera la oportunidad de examinar diversas situaciones en las diferentes disciplinas científicas”.

“Lo utilizamos como una experiencia de inmersión en las ciencias para los alumnos del PD. En otros años, nuestras visitas educativas anuales se han centrado en la inmersión cultural, histórica y lingüística.

Los alumnos de ciencias han desarrollado una mayor conciencia de cómo las diferentes disciplinas científicas abordan, evalúan y resuelven los problemas”.

El proyecto contribuyó al desarrollo de las habilidades de colaboración, comunicación y creación de redes de contactos, y alentó a los alumnos a ser creativos.

Steven añade que el proyecto ha reforzado la conciencia y la conectividad global de los alumnos:

“Ahora los alumnos reconocen que las soluciones no se logran de manera aislada y que a menudo requieren el trabajo en equipo con agentes internos y externos. También han aprendido que las ramificaciones de las soluciones suelen tener un efecto que trasciende la situación local”, señala.


Este artículo forma parte de una serie de historias de la revista IB World, concebida para dar a conocer las extraordinarias iniciativas que están llevando a cabo alumnos y educadores del IB de todo el mundo. Siga estas historias en Twitter (@IBWorldmag, #IBcommunitystories). Si desea compartir experiencias e historias extraordinarias, escriba a editor@ibo.org.